Quién es Wiqui
La danza tradicional busca, ante todo, no dejar perder las costumbres campesinas: el laboreo y las labores del cultivo que representan sus movimientos. Willington lidera un semillero de niños, jóvenes y adolescentes al que le ha venido enseñando eso mismo, para que esas costumbres se repliquen en las nuevas generaciones.
El teatro crítico comunitario lo toma como instrumento para hacer crítica frente a las problemáticas y coyunturas que a diario ofrece la sociedad colombiana — cuestiones políticas o sociales que, de una forma artística, permiten expresar inconformidades y lo que se vive a diario en Colombia.
Todo nació en La Montaña, en horas culturales donde se cantaba, se echaban chistes y cuentos; de ahí surgió un grupo de danza que empezó a multiplicar los pocos conocimientos que se recordaban de la escuela y la infancia. Tras la firma del Acuerdo de Paz, el grupo pudo perfeccionar la danza y crear sus primeras obras de teatro — entre ellas, el proyecto pilar: Desenterrando Memorias.
“Como lema tenemos en la Casa de la Cultura: de arte construimos paz. Lo que se busca es replicar nuestros conocimientos y nuestras costumbres, y dejar un legado y una capacidad instalada.”
Le gusta el paseo de olla, el fútbol y una buena película. Pero lo que más lo mueve es ver la transformación de quienes integran el grupo: niños tímidos para hablar que, con el tiempo, van perdiendo la timidez y adquiriendo esa formación y ese estandarte que se busca.